Reciclaje

Lo que usted no sabe del negocio del reciclaje

Julio tiene la frente empapada de sudor. Ha empujado su carro de balineras por las calles de Bogotá durante 16 horas. La jornada de trabajo comenzó al final de la tarde, se alargó hasta la madrugada y terminó en las primeras horas del día siguiente. Acaba de llegar a una bodega, ubicada en el centro de Bogotá, para vender el cartón, las botellas de vidrio y el papel periódico que rebosan de un pequeño vagón hecho con trozos de madera. Julio es uno de los 18 mil recicladores de la ciudad.

Desde hace cuatro años está dedicado a escudriñar la basura. Suele recorrer los barrios de la Calle 80 y sur de Bogotá. Según los precios vigentes, podrá recibir 120 pesos por cada kilo de cartón y 400 pesos por un kilo de hojas de papel. Julio (quien prefiere no revelar su apellido) puede ganarse entre 20 y 25 mil pesos en un día.

Pocos días después de que la Alcaldía Mayor de Bogotá iniciara un programa de reciclaje en la ciudad, Julio no ha visto mejorías durante sus recorridos. Sin embargo, espera que pronto la gente aprenda a separar los residuos. Así podrá ir a más barrios y trazar nuevas rutas de reciclaje. Tal vez no tendrá que trabajar tantas horas y podrá ayudar a que las botellas plásticas, empaques Tetra Pak y las hojas de papel que se desechan en las oficinas se conviertan en muebles, servilletas, materia prima para la construcción y papel higiénico.

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Julio, de 25 años, es reciclador hace cuatro. En un día puede ganarse entre 20 y 25 mil pesos.
Foto: Lina Rozo.

Dora Burgos, licenciada en biología y química, es propietaria de la bodega donde Julio vende el reciclaje. Es fundadora de Exipapeles Ltda. hace veinte años. La empresa se dedica a comercializar todo tipo de residuos que puedan reutilizarse. “El reciclaje es una actividad comercial como cualquier otra”, dice.

A esta bodega llegan diariamente entre 50 y 60 recicladores, habitantes de calle en su mayoría, quienes venden lo que han recogido en medio de desechos orgánicos. Solo en este lugar hay identificados 380 recicladores. Los precios se establecen según el mercado. “Se regulan por la oferta y demanda, no son por capricho del bodeguero. Los regula un mercado y la industria”, explica Dora.

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Dora Burgos está involucrada con el negocio del reciclaje desde hace veinte años.
Foto: Lina Rozo.

Sobre la nueva estrategia Bogotá Basura Cero, con la que se pretende implementar una cultura de reciclaje en los bogotanos y un compromiso ambiental, Dora comenta: “Es excelente, pero hay mucha desinformación. La ciudadanía está pensando que es una obligación comprar una bolsa blanca, muchos dicen que eso es un incremento a sus costos. Realmente yo no veo la dificultad para conseguir estas bolsas porque los almacenes de cadena las dan y lógicamente pueden reutilizarse para los residuos”.

Los residuos aumentan durante el último trimestre del año. Los empaques de las mercancías, regalos, libros y cuadernos desechados por los estudiantes y las mejoras en las casas, son algunas de las causas.

Pero también hay otras variables que influyen en el reciclaje. Según Edwin Burbano, administrador de la bodega Pensilvania de la Asociación de Recicladores de Bogotá, a donde llegan entre 70 a 120 toneladas en un mes, el clima es muy importante en esta actividad. “Por ejemplo, si hace frío pocas personas van a tomar gaseosa o agua. Eso genera menos botellas Pet (Politereftalato de etileno). En cambio, si hay una época de clima caliente todo el mundo consume y aumentan las botellas. En el reciclaje influye hasta el clima”, concluye.

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En Bogotá, hay 18 mil personas dedicadas al reciclaje, quienes ahora recibirán una bonificación por cada kilo de residuos.
Foto: Lina Rozo.

Este tipo de botellas plásticas son usadas en la industria textil. Medellín es la ciudad donde las transforman en hilos sintéticos luego de un proceso especial. Así se mezclan con hilos de algodón natural. La ropa hecha en el país tiene el 30 por ciento de material que proviene de las botellas Pet, que también pueden convertirse en sillas y materia prima para plástico nuevo.

El Tetra Pak tiene usos desconocidos, aunque se cree que no puede reutilizarse. Río Orión es una empresa colombiana que convierte los empaques de leche y jugos en muebles para la oficina y cocina, contenedores, divisiones, pisos y tejas. El nombre del material es ECOPLAK®. Se trata de una madera sintética resistente a la humedad y al impacto, es térmica, acústica, retardante del fuego, agradable a la vista y apta para ser combinada con todos los acabados de la industria de la construcción y de los muebles. El uso de este material en una construcción puede reducir los costos hasta en un 40 por ciento.

Las botellas de vidrio color ámbar se transforman en nylon para pesca y botones. El vidrio transparente es usado para hacer nuevos vasos y el papel que se desecha en las oficinas es la fibra para producir servilletas, papel y toallas higiénicas. El cartón es la base para nuevo cartón. En el caso de los papeles donde son empacadas las papas fritas y demás snacks, se han convertido en la base para fabricar ganchos de ropa. Los productos que mejor se pagan son el cobre y los aluminios no ferrosos, como las latas de gaseosa y cerveza.

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En algunas bodegas pueden recolectarse al mes entre 50 y 120 toneladas de residuos que son reutilizados.
Foto: Lina Rozo.

“Se espera que con el reciclaje, al ser obligatorio, la ciudadanía se preocupe más porque la teoría del reciclaje le encanta a todo el mundo. Pero hacerlo es otra cosa. Implica dejar la comodidad de botar todo en una sola caneca. En el momento en que a la gente se le obligue a usar una bolsa blanca, el reciclador no va a palpar todas las bolsas. Sabrá por donde comenzar su trabajo”, dice Burbano. También asegura que la cultura del reciclaje está establecida en los estratos 3, 4 y 5 de Bogotá; mientras que a los del estrato seis “no les toca o corresponde”. Y en el estrato 1 y 2 están los recicladores.

La nueva medida de reciclaje espera crear en los bogotanos un compromiso con el medio ambiente y alivianar las toneladas de basura que llegan a diario al relleno sanitario Doña Juana. Desde el pasado 18 de diciembre, así como las empresas prestadoras del servicio de aseo en Bogotá reciben un pago por sus servicios, los recicladores recibirán 76 pesos por cada kilo de reciclaje. Esto hace parte de su inclusión al millonario negocio de la basura. El Cartón, plástico, papel, vidrio, chatarra, aluminio, cobre y Tetrapak empezarán a valorizarse y aprovecharse cada vez más.